The Person Worth Fighting For Is You (La persona por la que vale la pena luchar, eres tu)

This essay comes from "It Gets Better: Coming Out, Overcoming Bullying, and Creating a Life Worth Living," a collection of original essays and testimonials written to teens from celebrities, political leaders, and everyday people. This one was written by Alex R. Orue of Mexico. You can purchase a copy of the book, or donate one to a local school or library, through our store at itgetsbetter.org. Both English and Spanish translations of this essay can be found below.

ENGLISH: “I know how difficult it can be to grow up in a narrow-minded place. I'm a nineteen-year-old, Latino gay guy from Mexico City. And although I come from one of the most progressive cities in Latin America (in a legal sense), these values do not run through the society as a whole. There's no doubt that Mexico has made a lot of progress on human rights issues in recent years, like legalizing gay marriage and adoption by gay couples. Yet despite these advances, religion and traditional value still have an enormous influence on Mexican society, especially among older generations.

“I grew up in a politically diverse family. My mother’s family was very liberal and my father’s was very conservative and very Catholic. Because of this polarity, I never had the courage to tell my family I was gay. At school, things were totally different. Even in elementary school, people seemed to know that I was gay before I did. And as a result, school was really difficult. When kids find something about you to make fun of, they will tease and bully you over and over.

“Junior high and high school were better for me, though not for reasons I am necessarily proud of. As the saying goes, “If you can’t defeat your enemy, join them.” And that’s what I did. I learned to be tough, I played the game, and yes, I was cruel to other people, though never a real bully. I would mock people but never for what they were, just for something they had said or done. Still, I’m not proud of it. I suspect many of you might understand. If you didn’t join in and play by their rules, it was social suicide, and a lot of the bullies didn’t stop at insults and name-calling; they resorted to physical violence.

“After graduation, I moved to Canada to attend college and have been living in Vancouver for nearly two years now. It’s totally different here. Living in Mexico most of my life, I’d always gotten the message that being gay was wrong. That it was evil. That it was an illness. That being gay meant that I would eventually get infected with the AIDS virus. That it meant I was a pervert.

“But here in Canada it’s totally different. I remember the first time I went to Davie Street (the unofficial gay Village of downtown Vancouver). I saw people, gay couples, holding hands on the street and kissing in public. Simple gestures like that, things that straight people take for granted. Normal things. Living here I’ve come to learn about myself and let go of all those taboos, all those fears, I’ve carried around since I was a kid. And now, fortunately, I am openly gay. My family knows and things have gotten better ever since.

“I imagine lots of other people have stories that are more difficult, and others that are easier. The point is we cannot let ourselves be dragged down by negative events and negative people in our lives. There’re so many bigoted people in the world, and unfortunately, some of us have to leave the places we are from in order to live openly and honestly. We have to travel away, like I did. Eventually things will get better everywhere, and on an individual level, things do get better once you are able to be open with yourself and those around you. Your family will eventually accept you, and in the end you’ll see who your real friends are, even if you can count them all on one hand.

“To see the wonders this life has prepared for you, you gotta live. And sometimes the best revenge against all of those people who insulted you and made you feel bad is to live well.

“Eventually you’ll find that person that will make you happy and whom you’ll make happy, too.

“But for that to happen, you gotta hold on.”

Born in Texcoco (just ouside Mexico City) in 1990, Alex R. Orue grew up as the first of three sons of a successful entrepreneur/businessman and a dedicated mother. With a little incentive from both parents (and a personal interest in travel), he moved to Vancouver, Canada, after high school. While there, he studied at Langara College in the psychology department and he also volunteered at Friends for Life Society. He is now back in Mexico and living in Mexico City, where he is helping Todo Mejora Monterrey, the It Gets Better Project’s international affiliate in Mexico, reach more communities across the country through community engagement.

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ESPAÑOL: “Sé lo difícil que puede ser de crecer en un lugar con mentalidad cerrada. Soy un chavo latino y gay de diecinueve años, vengo de la Ciudad de México. Y aunque vengo de una de las ciudades más progresivas en Latinoamérica (en el sentido legal), estos valores no aplican a la sociedad como un todo. No hay duda de que México ha progresado mucho en asuntos de derechos humanos en años recientes, como al legalizar el matrimonio gay y las adopciones homo-parentales. Aún así, a pesar de los avances, la religión y los valores tradicionales aún influyen enormemente en la sociedad Mexicana, especialmente en las generaciones anteriores.

“Crecí en una familia políticamente diversa. La familia de mi mamá es muy liberal y la de mi papá es muy conservadora y muy católica. Por esta polaridad, nunca tuve el valor de decirle a mi familia que era gay. En la escuela, las cosas eran muy diferentes. Desde la primaria, la gente parecía que sabía que yo era gay mucho antes de que yo mismo lo supiera. Y como resultado, la escuela fue muy difícil. Cuando los niños encuentran algo con que burlarse de alguien, molestan y abusan una y otra vez.

“La Secundaria y la Preparatoria fueron mejores etapas para mi, aunque no por razones de las que este orgulloso. Como dice el dicho: “Si no puedes con el enemigo, únetele.” Y eso fue lo que hice. Aprendía ser duro. Le entré al juego, y si, fui cruel con la gente, aunque nunca un gandaya. Me burlaba de la gente pero nunca por lo que eran, solo por lo que decían o hacían. Aun así no estoy orgulloso de eso. Supongo que muchos de ustedes entenderán. Si uno no le entraba al juego, era suicidio social. Y muchos de los gandayas no se detenían en los insultos; incluso suelen llegar a la violencia física.

“Después de la graduación, me mudé a Canadá para estudiar la carrera y he estado viviendo en Vancouver por casi dos años. Es totalmente diferente aquí. Viviendo en Mexico casi todo mi vida, siempre recibí el mensaje de que ser gay estaba mal. Que era malo. Que era una enfermedad. Que ser gay significaba que eventualmente me enfermaría de SIDA. Que significaba que era un pervertido.

“Pero viviendo en Canadá, es totalmente distinto. Recuerdo que la primera vez que fui a la calle Davie (el área gay del centro de Vancouver) vi a gente, parejas gay, tomada de la mano y besándose en público. Simples gestos como cosas que heterosexuales dan por hecho. Cosas normales. Viviendo aquí he aprendido de yo mismo y a dejar ir todos esos tabúes, todos esos miedos que he cargado conmigo desde muy niño. Y ahora, afortunadamente, soy abiertamente gay. Mi familia lo sabe y las cosas han mejorado desde entonces.

“Me imagino que muchas otras personas tienen historia más difíciles y otra más fáciles. El punto es que no podemos dejarnos llevar por las cosas y personas negativas en nuestras vidas. Hay mucha gente retrograda en el mundo, y desafortunadamente, algunos de nosotros tenemos que dejar nuestros lugares de origen para vivir abierta y honestamente. Tenemos que viajar lejos, como yo lo hice. Pero las cosas mejorarán eventualmente en todos lados, y a nivel individual, las cosas mejoran una vez que uno es capaz de vivir honestamente con uno mismo y con aquellos a nuestro alrededor. La familia eventualmente te aceptará y al final verás quienes son tus verdaderos amigos, aunque termines contándolos con los dedos de una sola mano.

“Para ver las maravillas que esta vida te tiene preparado, tienes que vivir. Y a veces la mejor venganza contra aquellos que te insultaron y te hicieron sentir mal, es vivir bien.

“Eventualmente encontrarás a esa persona que te hará feliz y a quien harás feliz.

“Pero para que eso pase, tienes que aguantar.”

Nacido en Texcoco (en las afueras de la Ciudad de México) en 1990, Alex R. Orue creció como el primero de tres hijos de un empresario y una madre muy dedicada. Con un poco de incentive de sus padres (y una interés personal en viajar), se mudó a Vancouver, Canadá, después de la Preparatoria. Mientras estaba allí, estudiaba en Langara College en el departamento de psicología y también se ofreció que voluntario para la Friends for Life Society. Ya está de nuevo en la Ciudad de México, donde está ayudando a que Todo Mejora Monterrey, el afiliado internacional del It Gets Better Project en México, llega a mas comunidades por todo el país.